VOLCÁNICAS, ¿UN ARTÍCULO PARA LA JUSTICIA O EL DESPRESTIGIO?

En el año 2020, la revista Volcánicas sacó un artículo dónde expone 8 relatos de mujeres que dicen haber sido acosadas por el cineasta Ciro Guerra. La controversia ha sido grande; porque se trata de señalamientos serios contra un personaje conocido y querido del arte colombiano, y también porque pone sobre la mesa el papel que ha asumido la revista, más allá del rol que debería tener el periodismo. 

De ser verdad los relatos que expone la revista Volcánicas resultaría decepcionante que el cineasta colombiano, quizás el más reconocido internacionalmente, tuviera una vida personal tan oscura. Sin embargo, sería bueno para la sociedad que una persona como Ciro Guerra, por más reconocimiento que tenga, pueda ser descubierta por sus actos delictivos.  Pero, preocupa el papel que pueden asumir ciertos medios cuando no es la verdad lo que guía una denuncia, sino otros intereses. 

También son preocupantes los ataques a las personas que queremos la verdad, y ponemos entre paréntesis las afirmaciones condenatorias que se hacen en el documento. La preocupación es válida porque con tales acciones se ataca la libertad y el derecho de quienes nos atrevamos a pensar, a no tragar entero, a vivir, como diría Heidegger, una vida autentica donde no es “el que dirán” el reino que debemos habitar, sino el reino del “yo decido”.  

Ahora bien, considero justo dudar del artículo de Volcánicas por las siguientes razones. La primera: el hecho de que las denunciantes sean anónimas y no hayan denunciado penalmente a Ciro, ni quieran hacerlo. Volcánicas justifica ese anonimato e intención, en pocas palabras, al decir que la justicia colombiana no sirve. Si bien,  es cierto que hay casos en que la justicia parece sesgada, es prejuicioso suponer que siempre es o será así. De hecho, la Corte Constitucional ampara a las víctimas desde su condición, como lo dicta la sentencia T-126-18, en su numeral 4.5.13. Además, existen casos donde la justicia ha actuado en hechos de acoso o abuso contra la mujer, como se indica en el Radicado N° 49799 de la Corte Suprema de Justicia.  De todas formas, por más que la justicia cojee es nuestro deber acudir a ella para denunciar cualquier tipo de delito. Además, porque la denuncia penal puede servir de soporte de la integridad de alguien en tanto que persona que no consiente ningún crimen. No hay, pues, razón suficientemente válida para justificar no acudir a la Justicia. 

La segunda: el débil acervo probatorio de la revista. Valga aclarar que un testimonio de por sí no siempre es prueba suficiente contra alguien; de hecho, muchas veces se requiere de pruebas adicionales que soporten esos testimonios. Volcánicas se escuda en que tiene otros testimonios e incluso algunas fotos de conversaciones entre las supuestas víctimas y Ciro. Sin embargo, tampoco hay claridad ni en el testimonio ni en la identidad de quienes son presuntamente testigos y los chats que publica la revista no evidencian ningún signo de acoso; son conversaciones informales que en nada sustentan las acusaciones que afirma revista.   

Otro aspecto que considero importante señalar es la parcialidad de Volcánicas. La imparcialidad en el periodismo suele entenderse como estar libre del prejuicio, la injusticia y el desequilibrio, características que, debido a las mismas afirmaciones de la editora de Volcánicas, no podríamos atribuirle al periodismo de la revista. Su editora, sin tapujos, ha afirmado que su revista es parcial en el sentido en que le creen, sin más, a las mujeres que se declaran víctimas. Pero ya de por sí es cuestionable si realmente toda mujer, por ser mujer, es víctima en todos los casos en los que se declare como tal.  Basta poner un solo caso,  el conocido como #ladymanoseada; una mujer que quedó en evidencia en redes por su  falso señalamiento. Así pues, ya que se puede probar que no toda mujer que se declare víctima lo es realmente, tenemos toda la razón para dudar de la condición de víctima que afirma la revista sobre las mujeres anónimas cuyos testimonios no cuentan con la carga probatoria más que sus solas afirmaciones. 

Respecto al papel que ha asumido Volcánicas cabe señalar que ha condenado al implicado, violando su debido proceso al declararlo culpable frente a la opinión pública. En otras palabras, ha asumido el papel de Juez, como una especie de héroe que se levanta frente a las injusticias que ocurren cuando la verdadera Justicia parece no asumir su rol. Sin embargo, el periodismo equilibrado debería ser una fuente de información libre de juicios o valoraciones morales, verídica, capaz de ofrecer al espectador las herramientas suficientes para que él se haga su propia opinión. 

Sabemos que atacar de modo virtual a una persona es algo rentable en términos de reconocimiento; genera viralidad, seguidores y demás, ¿es este el interés de Volcánicas?  No lo sabemos, pero tampoco sabemos si es la verdad lo que sustenta los testimonios que encontramos en su artículo. Si Ciro Guerra es culpable, lo debe determinar la justicia, y no el periodismo parcial, que hasta puede ser financiado con dineros de particulares. Solo la verdadera justicia puede sacarnos de dudas sobre la veracidad de los testimonios y quizás así ayudarnos a descifrar la naturaleza misma del artículo. En todo caso, es nuestro deber no perder de vista que a la justicia hay que acompañarla, no suplantarla; fortalecerla y no debilitarla; hacer valer los impuestos que pagamos todos para tener unas instituciones que realmente sirvan.


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